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| Fuente: Manoalzadaeditores |
[Nota publicada el 03 de setiembre del 2013]
“Lo que une a los personajes
de este libro es su deseo de cambiar el mundo. Con rebeldía, errores e
ilusiones, los personajes que habitan estas páginas son seres conscientes de la
fragilidad de sus propias vidas, y de la necesidad de cambiarlas. Se trata de
un buen aporte a la literatura de la guerra en el Perú, pues nos ofrece voces y
personajes distintos, entrañables, con una inmensa carga de humanidad
precisamente en contraste con la caricatura que sus enemigos han hecho de
ellos: con una prosa colorida e historias a menudo cargada de ternura, el mundo
reflejado en este libro tiene el ritmo de la vida cotidiana, los pequeños
sueños de la gente que ve en la rebeldía su aliento y su destino.” (Contraportada de Cuentos de la
GP)
Escribir
sobre la guerra interna en el Perú es toda una osadía para aquellos que buscan
ser objetivos a pesar de que sean señalados con el dedo de ser pro subversivos,
esa objetividad que nace del diálogo con los testigos de los acontecimientos y
el contraste con lo vivido por uno mismo. Un caso de lo dicho es la publicación
de Cuentos de la GP del educador y literato Teodosio Olarte,
presentada ayer en la Feria Internacional del Libro (FIL). Su editor, Walter
Villanueva, actualmente hostigado por el Estado peruano y con una amenaza de
embargo de sus propiedades bajo un mandato ya prescrito, que en una sociedad
sin reconciliación como la nuestra puede ser utilizada cuantas veces le parezca
al poder de turno.
Al
ocaso de la tarde, el literato Sócrates Zuzunaga inicia su disertación sobre
los Cuentos de la GP. ¿Qué ocurrió en Ayacucho?, se pregunta. Mucha
violencia de uno y otro lado de los enfrentados en armas, se responde. Pero ha
sido una tergiversación de lo realmente acontecido por la intelectualidad
oficial que ha otorgado el mayor peso de la violencia a los subversivos.
Destaca en Olarte el haberse acercado a los testigos y comprender de ellos sus
miedos al hablar lo vivido. Zuzunaga, también escritor de la violencia
política, sabe muy bien de lo ocurrido durante la guerra interna, él ha sido
testigo de cómo los jefes militares incubaron el odio en los soldados de origen
campesino-indígena que asesinaban a sus hermanos de clase y condición, por ser
de izquierda o por abrazar un libro de Mariátegui o Vallejo. El anticomunismo
estaba tan arraigado en ellos que todo olían a subversión. Olarte persigue
recuperar la memoria histórica del pueblo ayacuchano.
Oswaldo
Reynoso llegó en los primeros años de la década del sesenta a la Universidad
Nacional San Cristóbal de Huamanga a ejercer la docencia junto a otros
destacados intelectuales de espíritus renovadores que implantaron en los
estudiantes la idea de la necesidad de la transformación del país. Para
el literato, proveniente de Lima, la reabierta universidad fue el espacio donde
los jóvenes de la sierra sur, hijos de campesinos pobres, comerciantes medianos
y pequeños, encontraron una verdadera "revolución cultural", nos dice.
Entre esos jóvenes estaba Teodosio Olarte, quien fue su alumno y fundador del
grupo literario “Javier Heraud”. Reynoso supo lo que se estaba gestando en la
universidad con esta ola intelectual progresista, era una “bomba molotov” que
explotaría con sólo encender la mecha y alguien la encendió, nos dice. Destaca
en el libro de su alumno Olarte la forma y contenido al escribir, no como
quieren las editoriales transnacionales que escriban los literatos de la
violencia política de narrativa burda y policiaca que tergiversan lo ocurrido,
sino que narre en su forma creadora lo realmente ocurrido.
Al
finalizar el evento Teodosio Olarte invitó a leer sus Cuentos de la GP,
que puede ser entendido a decir de Sócrates Zuzunaga como Cuentos de la Guerra
Popular o Cuentos de la Gran Puta.
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| De izquierda a derecha: Oswaldo Reynoso, Teodosio Olarte y Sócrates Zuzunaga |


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