viernes, 21 de abril de 2023

Entrevista a Juan Cristóbal: San Marcos, el Movimiento de Izquierda Revolucionaria y la revolución en los 60.

 

Juan Cristóbal, poeta sanmarquino y ex mirista

En la mañana del 18 de febrero del 2012 me dirigí a la vivienda del poeta José Pardo del Arco, conocido como Juan Cristóbal, en el distrito de San Miguel provisto de una grabadora, un lapicero y un cuaderno. La lectura del libro de Nelson Manrique ¡Usted fue aprista!, especialmente el capítulo dedicado a las guerrillas del MIR, provocó en mí una curiosidad enorme por conocer a la persona cuyo testimonio fue citado constantemente en dicho capítulo. Mi interés fue conocer su experiencia universitaria y su vínculo con el MIR, además de rescatar sus apreciaciones subjetivas y objetivas de la política en la Universidad San Marcos en los primeros años de la década de 1960. Publico aquí un extracto de la entrevista de casi dos horas.

San Marcos, la izquierda y el APRA en los primeros años del sesenta

Yo cuando ingreso a San Marcos, te cuento mi experiencia, entro a San Marcos y me encuentro en primer lugar con una gran efervescencia política, todos hablaban de política. Había una presencia del APRA muy fuerte, pero la Revolución Cubana había ocasionado que mucha gente volviese su mirada hacia la izquierda, pero eran menores frente al APRA, éste dominaba.

Ya por ahí se van canalizando diferentes grupos de la izquierda, aparece el social progresismo, el PC que después se rompe, y ahí conozco a dos muchachos que decían ser miristas, pero eran pequeños: 2 o 3 personas. Y había uno medio clandestino, que no aparecía públicamente, que después me capta a mí y me lanza como candidato a la Secretaría General de Letras, como candidato de varias confluencias de izquierda.

El APRA en la universidad dominaba, creo que en el 61 iba a ganar las elecciones de la FUSM y recuerdo que se dio una pugna terrible, muy  fuerte para ver quien ganaba entre el APRA y la izquierda. Recuerdo que a nosotros nos captó dentro de la izquierda, estábamos  en la Casona, un muchacho Orellana que tenía un grupo estudiantil y apoyamos a un candidato, el que gana las elecciones fue Max Hernández como independiente pero apoyado por gente de izquierda. En ese primer momento había mucha gente de izquierda independiente, por el reflejo e influencia que tenía la Revolución Cubana.

En San Marcos en el 61 y 62 se hacían recitales poéticos en el Salón de Grados, salones llenos, se hablaba de la revolución, luego [ocurrió] la muerte de Javier Heraud. En esos tiempos San Marcos se convertía permanentemente en una olla de presión muy  fuerte izquierdista, se van derrotando paulatinamente al APRA en las elecciones, ya para el año 62, 63 conocí a dos miristas, uno de ellos se llamaba Saavedra, él públicamente se presentaba como mirista. Este muchacho era de Educación, y otro muchacho mirista era Soriano, polemizaba con el APRA, había disputas, conversatorios tantos culturales, políticos. Una discusión era: ¿el poeta debe ser militante, comprometido?

Las discusiones políticas permanente eran con el APRA, Soriano se enfrentaba al APRA. Después había otro medio clandestino, Antezana de derecho. El Apra rebelde como tal no tenía trabajo en las universidades. Había independientes que simpatizaban con los miristas, pero no eran militantes. En San Marcos no había un grupo mirista integrado realmente.

¿Hasta qué año las actividades académicas y políticas se desenvolvían en la Casona?

Hasta el 62 me parece que fue, y Sánchez pendejamente para sacar la cosa de allí, estaba muy cerca la CGTP, la gente de la calle, había toma de locales, se tomaba el Rectorado, era un hervor político enorme, se sacaba parlante hacia afuera, la gente pasaba por ahí, había canticos de la izquierda, la lucha era contra el APRA, la Casona era una trinchera.

Para sacarnos del lugar nos mandó para la Ciudad Universitaria. Yo estudié desde 62, me enfrenté a Manuel del Pomar, dirigente aprista, por la Secretaría General, él me derrotó. Estamos hablando del Centro Federado de Letras. Me apoyó el MIR, el PC y socialistas.

Habíamos formado un grupo literario, todas las semanas hacíamos recitales poéticos, “los poetas” nos decían,  invitamos a Juan Gonzalo, Romualdo, Gustavo Valcárcel, se hablaba de la poesía y el compromiso. Yo era la cabeza visible del grupo y por eso me dijeron que me tenía que lanzar a la candidatura, pero yo no era un orador, no conocía mucho de política, me lanzaron y perdimos.

En ese tiempo ya existía Vanguardia Revolucionaria, en San Marcos había un núcleo del social progresismo donde estaba Químper, el que está preso actualmente, augusto Salazar Bondy también. Había varios profesores de izquierda y apristas.

¿Cuál fue el impacto en San Marcos tras el golpe militar del 62?

Hubo dura oposición, aunque duró muy poco tiempo, en San Marcos la lucha con el APRA era permanente ya que tenía un doble discurso respecto al golpe, nuestro enemigo inmediato era el APRA. Esta Junta quiso hacer una reforma agraria pero no pudo, Hugo blanco tenía un gran movimiento sindicalista de masas en el Cusco, pero él no tenía como opción formar un partido, él pensaba que el partido debía nacer espontáneamente, que las masas debían movilizarse y si ellos querían formaban el partido.

¿Diferencias entre Vanguardia Revolucionaria y el MIR?

La gente de Vanguardia sí planteaba la necesidad de un partido, esa era la idea de De la Puente pero no llego a concretarse ya que él llego hablar con Blanco.

El MIR planteaba generar un movimiento, vanguardia si planteaba ser una vanguardia que las masas debían de ser dirigidas por un partido.

Se debe aprender del frente sandinista que se pusieron de acuerdo entre los varios grupos que lo componían, algunos se encargaron de la ciudad y otro sector del campo.

¿Y respecto al ELN?

Estaba la gente de ELN, a mí me quiso captar. Alain Elías salió libre y estuvo en San Marcos, Adriana palomino, ellos querían volver a las guerrillas, no querían actuar públicamente, nos enseñaron hacer bombas. La diferencia del MIR con el ELN es eso, ellos son un ejército, por eso es que cuando Béjar decide irse a Ayacucho es porque considera que es la zona más pobre y no quiso hacer acuerdos ni alianzas con nadie.

De la Puente convoca gente, entre ellos Lobatón, Máximo Velando (economista) se metió de lleno al trabajo campesino, tenía un prestigio. El MIR en la zona central tenía un trabajo previo, mayor, y eso podría explicar la mayor duración, mayor respaldo. En una acción capturaron al mayor Patiño, no lo matan.

¿Recuerda cuál fue la postura del APRA sobre las guerrillas?

La actitud del APRA es de condena total. El APRA planteaba pena de muerte en el congreso del 65, el Cardenal Landázuri pedía pena de muerte, salió en Caretas donde pide la muerte para guerrilleros, Villanueva respalda ello y Valle Riestra también.

¿Cuál era la concepción política y militar del MIR?

La tesis del MIR en ese momento era que el campo era el lugar propicio para desarrollar la guerra de guerrillas, luego hubo una discusión muy fuerte con Vanguardia, ya que ellos planteaban un predominio capitalista y por eso el centro de lucha era la ciudad, pero tu veías que los campesinos eran los más explotados. En fin, fue una discusión muy larga, en los setenta la pugna central dentro de la izquierda era si tú decías que era el país semifeudal o capitalista. Esa era toda la discusión y por eso se dividían.

La influencia del MIR en San Marcos

El MIR tuvo una influencia en San Marcos a través de esas personas de Educación que te menciono. El MIR fue reconocido como un movimiento  importante que tenía un discurso en contra del APRA, contra los militares, simpatizaban con la revolución cubana, la lucha armada, la revolución peruana. Ellos no tenían un gran movimiento que los respaldase pero sí de independientes.

Cuando había elecciones la gente se organizaba, ya estaban cansados del APRA, de su bufalería. La revolución china influenció después, yo tenía dos amigos Valcárcel y Romualdo, el primero se fue con los pro soviéticos y el segundo con los pro chinos.

Los moscovitas tuvieron una posición siempre al filo de la navaja, siempre muy ambigua, decían “sí apoyamos, nos parece bien pero no es la hora, apoyamos moralmente”. Vanguardia, Bandera Roja el grupo de Saturnino que después será Sendero que decía que los miristas eran un grupo de pequeños burgueses. No tuvo apoyo por parte de la izquierda.

Hubo militantes moscovitas que después se desafiliaron y pasaron al MIR. Hay algo que recojo de un folleto de Máximo Velando. Había un militante del PC viejo, campesino, Miguel Llano moscovita apoyó a las guerrillas. Él dice que apoyó porque eran gente buena, eran mejores que los militares.

Pero lo más calamitoso es que El MIR había enviado a cuba más de 100 para entrenarse en las guerrillas. Y cuando vuelven ¿Cuántos son los que se incorporan realmente? 15 o 20, el resto se fue a dar la gran vida, o sea aprovecharon el viaje, enviaban plata de lejos pero lo que Cuba gastó en su preparación…

El MIR, Mao y la revolución en el Perú

De la Puente llegó a conocer a Mao Tse Tung. Lo que sucede es que si tú lees las tesis del MIR cuando se lanza a las guerrillas son muy parecidas a las tesis de Mao. El MIR planteaba que el país era semifeudal, que la vanguardia debía organizarse en el campo, que la lucha armada se da en el campo, había que hacer la reforma agraria, la IPC.

Cuando De la Puente es derrotado, el MIR se vuelve a recomponer, Gasco, Portocarrero, Cordero y Ricardo Gadea, forman un nuevo MIR y sacan Voz Rebelde, y se divide después porque plantean que el país es capitalista, pero nadie discutió eso. La primera división del MIR es que se va Gadea y otra parte se queda con Fernández Gasco que plantea tesis maoístas. Los universitarios miristas quieren rehacer el MIR para reiniciar la lucha armada, allí está el estudiante Carlos Burgos, se fue a Cuba, pero cuando llega le habían dado golpe de estado dentro del movimiento.

En el MIR histórico también hubo una discusión muy fuerte; De la Puente decía que había que hacer la lucha armada, Malpica decía que se tenía que hacer un trabajo en el parlamento y captar gente a través de allí, Cordero decía que ambos posibilidades eran factibles. De la Puente se negó, decía que el Parlamento iba a quitar tiempo en preparar la lucha armada. Malpica dejó el MIR pero quedó en buenas condiciones, apoyaba al MIR.

¿Qué sucedió con el sector trotskista del MIR?

Napurí entró en un momento determinado al MIR, porque el trotskismo tenía una tendencia en esos tiempos que se llamaba el “entrismo” para dividir, romper y jalarse gente. Entró Napurí e Ismael Frías, que después fue velasquista y luego fachista. Napurí  se encontró con un viejo zorro como Cordero que paró todas las posibilidades de hacer una tendencia, y como no tuvo eco se salió.

¿Los gremios universitarios que posición tuvieron frente al MIR?

La Federación de San Marcos, creo que estuvo [Rolando] Breña, generalmente la FUSM que estuvo en manos del PC soviético o pro chino estaba en contra del MIR, se pronunciaban en contra, no hubo un apoyo real al MIR. En San Marcos, tal vez Educación habrá apoyado, en Letras también algo pero muy poco. En San Marcos el dominio que tuvieron los chinos impidió que hubiera un mayor apoyo al MIR.

¿Qué observaciones, críticas y valoraciones tiene hacia el MIR?

El MIR era bastante débil desde el punto de vista orgánico. Un error es que ya se sabía que el MIR se quería ir para las guerrillas, yo sé después que hubo infiltración. En eso hay que rescatar a Sendero, su compartimentación, su dificultad para llegar arriba, era difícil, rescatar esa experiencia en ese sentido, es importante.

Duró muy poco, por un lado se debió desarrollar un trabajo político en el campo con las armas más intenso como en el Centro [Sierra central], no se hizo en el Cusco y menos en el Norte. Por otro lado no había una identificación de las masas con las guerrillas, De la Puente era un hombre de la ciudad y la gente campesina es bien desconfiada. ¿Y porque con Velando y otros guerrilleros del Centro sí en el campo? porque eran de la zona excepto Lobatón. Fíjate, te cuento una anécdota de cómo el ejército se dio cuenta donde estaba [Lobatón].

En un momento determinado venia un grupo de gente blanca, que no eran de la cuidad, eran como 6 o 7 fulanos, bajan 4 o 5 y los capturan y se dan cuenta que son turistas y que pasaban por ahí, estaban caminando, hablaban alemán, italiano y baja Lobatón y él era muy culto, hablaba como 5 idiomas y empieza a hablar con cada uno, le dice quiénes son y esta gente son capturados por la policía y le dicen a la policía que había un “moreno” que hablaba 5 idiomas, la policía se da cuenta que estaba allí Lobatón.

No hubo un armamento muy sofisticado, antiguas, la gente del Centro había asaltado un cuartel, una mina, tenía dinamitas, estaban mejor armados.

El caso de De la Puente, era un hombre que era asmático y tenía una ulcera sangrante, una guerrilla tiene que estar en movimiento, pero por él se mantienen en una zona.

La entrevista que le da a Caretas no era necesaria. Por un lado logístico, no había comunicación, se supone que debía haber una coordinación pero no existió, tenían radios pero no funcionaban. ¿Cómo es posible que no haya? Sí, hubo muchas deficiencias, desde el punto de vista político, se debió trabajar más a las masas, pero se fue muy rápido.

De la Puente tenía un caudal de apoyo en la libertad y por allí debió haber desarrollado algo pero si embargo se va al Cusco, porque allí había un movimiento campesino que apoyó a Blanco.

Walter Palacios se quedó en Trujillo, se quedó como coordinador de la guerrilla del norte, no fue un guerrillero, no sé por qué no fue. Hilda Gadea desde Cuba hacía propaganda a favor del MIR, pero nunca fue mirista.

Yo creo que fue una aventura en lo mejor de los sentidos, había la influencia de Cuba, de los vietnamitas. El MIR no se llega organizar como un movimiento fuerte, se apresuraron. Belaunde significo un gobierno progresista, de clases medias, no oligárquicas, con un discurso renovador, el APRA, la derecha lo acusaba de comunista a Belaunde.

Hubo una reunión previa de irse al campo, por un cine de la Av. Brasil cuadra 8 o 9, al ladito había una casa y allí nos reunimos como a las 8 de la noche. Ahí estuvo Lobatón, Gadea y otros más, como 20. A los 10 o 15 minutos la policía cayó sobre la casa, menos mal que todos habían salido ya, eso te muestra la debilidad que tenía el MIR. Hubo mucho voluntarismo, trato de verlo de los mejores sentidos, el clima, la efervescencia, muchos creían que la revolución estaba a la vuelta de la esquina.

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